Crecimiento y desarrollo personal

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[PDF] El poder de Dios para tú vida

El poder asociado con la Palabra de Dios y el Espíritu Santo es el poder que nos lleva a la presencia manifiesta de Dios. En este libro encontrará esta frase una y otra vez. Es una expresión que resulta desconocida para la mayoría de cristianos, pero lo cierto es que debemos acudir a la presencia de Dios.

Dios no es un Dios ausente; no es “Alguien que está allá arriba y a quien le gusto”. El gran deleite de nuestro Padre celestial es tener comunión con los redimidos.

El propósito de nuestra redención fue devolvernos a la comunión dulce y maravillosa con el Padre. La salvación no consiste solo en ir al cielo. Sin duda que ese es nuestro destino, pero nuestra salvación nos ha permitido tener una relación con Dios que es íntima y personal en el momento presente.

¿Cuántos creyentes han experimentado de verdad la presencia de Dios? ¿Cuántos han sentido su aliento sobre ellos cuando se le acercan con
temor reverente?

Conocer a Dios de esta manera es la gran bendición del creyente. En nuestra generación hay muchas personas atrapadas en la política y en las inquietudes sociales. Esto no es malo, pero hay algo mucho mejor: nuestra comunión con Dios.

Cristiano quiere decir mantener una relación con DIOS

Todo lo que hagamos debe fluir de quiénes somos. Somos cristianos, lo cual quiere decir que mantenemos una relación impresionante con el Dios de la Creación.

Hay algunas personas que creen una parte de la Biblia, pero no creen otras. Dicen que los pasajes que les inspiran son inspirados; y si no les inspiran, no son más que historia y tradiciones.

Lo que Dios nos ha dado es único, la Palabra manifiesta del Dios vivo, y que cuando asimilamos su significado y sabemos qué es lo que Dios nos da, tiene el poder de matar a quienes se resisten a ella y el poder de vivificar a los que creen.

[PDF] El hogar cristiano, educación de los hijos

El hogar es el centro de toda actividad. La sociedad se compone de familias, y será lo que la hagan las cabezas de familia. Del corazón mana la vida; y el hogar es el corazón de la sociedad, de la iglesia y de la nación.

La elevación o la decadencia futura de la sociedad será determinada por los modales y la moralidad de la juventud que se va criando en derredor nuestro. Según se hayan educado los jóvenes y en la medida en que su carácter fue amoldado en la infancia por hábitos virtuosos, de dominio propio y temperancia, será su influencia sobre la sociedad.

Si se los deja sin instrucción ni control, y como resultado llegan a ser tercos, intemperantes en sus apetitos y pasiones, así será su influencia futura en lo que se refiere a amoldar la sociedad.

Las compañías que frecuenten los jóvenes ahora, los hábitos que adquieran y los principios que adopten indican cuál será el estado de la sociedad durante los años venideros.

El hogar debe ser hecho todo lo que la palabra implica. Debe ser un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos son cultivados en vez de ser estudiosamente reprimidos. Nuestra felicidad depende de que se cultive así el amor, la simpatía y la verdadera cortesía mutua.

El símbolo más dulce del cielo es un hogar presidido por el espíritu del Señor. Si se cumple la voluntad de Dios, los esposos se respetarán mutuamente y cultivarán el amor y la confianza.

Es importante enseñar a los hijos la ley de DIOS

Todo hogar cristiano debe tener reglas; y los padres deben, por sus palabras y su conducta el uno hacia el otro, dar a los hijos un ejemplo vivo y precioso de lo que desean verlos llegar a ser. Debe manifestarse pureza en la conversación y debe practicarse constantemente la verdadera cortesía cristiana.

Enseñemos a los niños y jóvenes a respetarse a sí mismos, a ser fieles a Dios y a los buenos principios; enseñémosles a respetar y obedecer la ley de Dios. Estos principios regirán entonces su vida y los pondrán en práctica en sus relaciones con los demás. Crearán una atmósfera pura, que ejerza una influencia tendiente a alentar a las almas débiles en la senda hacia arriba que conduce a la santidad y al cielo

PDF, Los principios y el poder de la visión

Hay muchos que no tienen visión alguna para su vida y
se preguntan dónde pueden obtener una visión. Hay otros que
tienen una visión, pero se encuentran atorados en medio del fango de la confusión, sin saber qué hacer a continuación. Pero también están aquellos que tienen una visión, pero que la han abandonado debido al desaliento, al desánimo, debido a alguna forma de fracaso o de frustración.

Nuestro mundo hoy en día se encuentra en una necesidad desesperada de visión. Aun con sólo mirar en forma casual las condiciones prevalecientes del mundo de nuestro siglo veintiuno basta para producir temor, falta total de esperanza, desconcierto, inseguridad, traumas emocionales y sociales,
depresión, desilusión, desánimo y desaliento.

La amenaza de un colapso económico, de una desintegración social, de la decadencia moral, de los conflictos religiosos, de la inestabilidad política, de las epidemias globales de salud, de la destrucción étnica y el choque de las civilizaciones demanda un liderazgo que pueda ver más allá de lo actual hacia un futuro mejor y que tenga la habilidad de transformar esa visión en una realidad y que tenga el coraje y el valor para inspirarnos a que vayamos a ese punto.

Tú naciste para llevar a cabo algo significante e importante, y tú fuiste destinado para marcar diferencia en tu generación. Tu vida no es un experimento divino sino un proyecto de Providencia para cumplir un propósito que necesita tu generación. Este propósito personal es la fuente de
tu visión y es lo que le da significado a tu vida. Cualquier civilización que se encuentra atrapada en una etapa del pasado, sofocada por las tradiciones de las experiencias pasadas, y sepultada en la tumba de las glorias de los triunfos pasados, está condenada a morir.

La visión es la clave para abrir las puertas de lo que fue, y de lo que es, para poder impulsarnos a la tierra de lo que se puede hacer y llegar a ser, y que todavía no existe. La visión te libera de las limitaciones que ven tus ojos y te permite entrar a la libertad de todo aquello que el corazón puede sentir. Es la visión lo que hace que lo invisible se vuelva visible y que lo desconocido se convierta en una posibilidad.

PDF, El Tesoro de David, estudio de los salmos

Es de temer que los salmos a día de hoy no son tan valorados como lo fueron en la iglesia primitiva. Hubo épocas en las que los salmos, no tan sólo eran repetidos diariamente en todas las iglesias, sino que eran tan universalmente conocidos y cantados que incluso los iletrados los conocían, a pesar de no poder leer las letras que estaban escritas.

Otras costumbres y prácticas de tales épocas es mejor haberlas olvidado, pero ésta en particular, merece ser recordada con honor. Jerónimo, nos cuenta que en su época el labrador cantaba ¡Aleluyas! mientras araba; que el segador sudoroso se refrescaba con los Salmos; y que el vendimiador, podando vides con su gancho curvo, recitaba estrofas de David. Dice que en su tierra, los salmos eran las baladas de los cristianos. ¿Y acaso podían haber encontrado otras mejores? Eran las canciones de amor del pueblo de Dios ¿Y cuáles podían resultarles más puras y celestiales?

Estos cánticos sagrados expresan todos los sentimientos santos. Resultan apropiados tanto para la infancia como para la vejez; proporcionan máximas aplicables y consejos precisos para los albores y progresos de vida, tanto como consignas necesarias ante las puertas de la muerte. Ya sea en la batalla del día a día o en el reposo del Sabbath; en la sala de espera de un hospital o el salón de banquetes de una lujosa mansión; en la iglesia; en el oratorio; y sí, hasta en el mismísimo cielo, puede uno entrar sin avergonzarse, cantando salmos.

En esta época turbulenta, si los creyentes se familiarizaran más con el Libro de los Salmos, les sería de mucho provecho espiritual. Contiene una armadura completa para enfrentar las batallas de la vida y una provisionada despensa para suplir las necesidades de la vida. En él hallamos tanto deleite como provecho, tanto consuelo como instrucción. Para cada situación, hay un Salmo que adecuado y enriquecedor.

Los Salmos proporcionan gemidos penitentes al niño en la gracia62 y al santo perfeccionado63 cantos triunfales. Su amplio espectro de experiencia abarca desde las mismas fauces del infierno hasta las puertas del cielo. Aquellos quienes están familiarizados con los caminos del país de los Salmos, saben que es tierra en la que fluye leche y miel, y están encantados de viajar allí.

PDF, ¿Soy realmente cristiano?

La mayoría de nosotros piensa que es sabio visitar al doctor de vez en cuando para hacernos un examen. Da seguridad confirmar nuestra salud, pero también es un alivio identifi-car un problema antes de que sea demasiado tarde. No obstante, muchos de los que vivimos en el mundo de la “América cristiana moderna” y más allá somos reticentes a la idea de examinar nuestras vidas para ver si la Palabra de Dios confirma la salud de nuestro cristianismo.

La realidad es que el infierno está lleno de personas que pro- fesaron el cristianismo pero que nunca se examinaron a sí mismas. Será demasiado tarde si entramos en la eternidad solo para oír aquellas aterradoras palabras de nuestro Señor:

El problema consiste en pensar que producir los frutos adecuados nos convertirá en el tipo de árbol adecuado. El dueño de cualquier huerto te dirá que el fruto es aquello que un árbol produce de forma natural, lo que simplemente revela la naturaleza del árbol. Si el fruto está en mal estado, podrido, o simplemente no existe, la solución no es colgar frutos de plástico en las ramas.

PDF, El Poder de Atar y Desatar

Uno de los grandes propósitos por los cuales Dios creó a la humanidad, fue para llevar a cabo su voluntad en la tierra. Él está buscando hombres y mujeres como usted, que crean en el poder que Él nos ha dado para hacer que las cosas que establecemos en lo espiritual, se cumplan en lo natural.

Desde que Dios creó al hombre, siempre ha tenido el propósito de tener una relación cercana con él. Dice la Palabra que, en el principio, Dios se paseaba por el huerto del Edén y hablaba con Adán (mantenían una comunicación diaria). Aún hoy, el anhelo de Dios sigue siendo el tener esa comunión con el hombre cada día.

En primer lugar, Dios creó al hombre con un espíritu, el cual salió de la misma esencia de Dios. De manera que, la raza humana gobernara en el mundo físico aquí en la tierra. Dios le dio al hombre un cuerpo físico manifestado en dos sexos: masculino y femenino.

El hombre es el único que tiene derecho legal sobre la tierra. Si alguien no tiene cuerpo y alma, su permanencia y acciones son ilegales. Por esta misma razón, es que Dios no podía venir a la tierra sin un cuerpo físico. Pues, Él mismo lo había establecido así, en su Palabra.

Desde el principio, Dios estableció, en su Palabra, que el único con derecho legal para gobernar, señorear y actuar aquí en la tierra es el hombre, con su cuerpo físico.

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; y éstas se desarrollan por medio de la comunión íntima con Él. Dios creó al hombre para que llevase a cabo su voluntad en la tierra y la gobernara; y para eso le dio una voluntad propia y un cuerpo físico. Dios no hace nada que vaya en contra de su Palabra.

Dios quiere hacer su voluntad por medio de nosotros, los seres humanos; y para ello, necesita nuestro cuerpo y nuestra voluntad. Es importante establecer claramente, que para hacer efectiva una declaración, ésta debe contener palabras ordenadas por Dios.

PDF, la Oración, Ellen G. White

Las Sagradas Escrituras nos aconsejan: “Orad sin cesar”. Esto no significa
que hemos de pasar todo el día de rodillas en oración formal. Sí significa que debemos vivir y servir a nuestro Señor en la atmósfera de la oración.

La oración es el canal de comunicación entre nosotros y Dios. Dios nos habla por medio de su Palabra, nosotros le respondemos por medio de la oración, y él siempre nos escucha. No podemos cansarlo o abrumarlo con las palabras de nuestro corazón.

Vivimos en tiempos difíciles. Los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor exigen que cada seguidor de Cristo mantenga fervientemente su relación con Dios. Para fortalecer esta relación y satisfacer nuestras necesidades emocionales y espirituales, debemos aprender el poder de la oración. Como los discípulos de antaño, debemos rogarle al Señor: “Enséñanos a orar”.

Somos reconfortados al saber que Dios está dispuesto y listo para escuchar y responder nuestras sinceras plegarias sin importar las circunstancias. Él es un Padre amante que se interesa cuando las cosas van bien y cuando las vicisitudes de la vida nos propinan los golpes más devastadores. Cuando el clamor de nuestro corazón es ¿Dónde estás, Dios?, él se encuentra a la distancia de una oración.

Alguien ha dicho que se logran más cosas por la oración que lo que el mundo se imagina. Esto se aplica especialmente a la iglesia. “La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra”.

PDF, Como caminar con el poder sobrenatural de DIOS

Esta es una verdad inmutable. La mente humana no siempre conoce todo lo que hay en el hombre; esto sólo puede ser conocido por el espíritu del hombre. Asimismo la única fuente que puede revelar a Dios es el Espíritu de Dios, administrador de la gracia de Jesús en la tierra.

Es sorprendente ver cristianos usando la filosofía, psicología y psiquiatría para encontrar soluciones a sus problemas. Muchas de esas fuentes tienen la real intención de ayudar a la gente, pero carecen del poder para cambiar al ser humano y transformarlo. Por lo tanto, no tiene valor alguno usar términos bíblicos aplicando métodos mundanos.

No hay medios científicos, psiquiátricos, psicológicos, naturales o filosóficos que descubran esas verdades. Si no aceptamos el concepto de revelación divina, nunca vamos a entender completamente estas verdades y permaneceremos viviendo en confusión y mentira. Los científicos y estudiosos sólo usan los procesos mentales y la recolección sistemática de información que ingresa por los sentidos naturales.

Dentro de un ambiente tan limitado, no tienen más remedio que negar a Dios, porque el conocimiento que manejan no lo admite; es más, ni siquiera saben de dónde procede el conocimiento. Creen que la materia se creó sola. El conocimiento sensorial es su única fuente de sabiduría; pero esa fuente no puede explicar el origen de la creación, ni el principio de la materia, ni ofrece respuestas válidas a los grandes «por qué» de la humanidad.

Los científicos han desarrollado diversas teorías sobre el origen de la vida y la naturaleza de Dios. Ellos han escrito enormes y cuantiosos volúmenes al respecto, pero todos giran alrededor de la misma fuente llena de restricciones, que es abastecida por los sentidos, el razonamiento y las limitaciones de un ser que no reconoce a su Creador.

La educación formal ha contribuido a destruir la fe de millones de jóvenes que fueron reclutados y entrenados para reconocer y aceptar sólo aquello que pueden ver, oír, sentir, descifrar y explicar con sus sentidos físicos e intelecto.

Muestra

Joyce Meyer, Cómo oír a Dios, PDF

El mundo hace que nos resulte relativamente fácil llenarnos los oídos con toda clase dé cosas que ahogan la voz de Dios y lo alejan a Él, relegándolo más y más a un lugar secundario en nuestras vidas. Sin embargo, a cada persona le llegará un día en que lo único que le quede será Dios. Todas las otras cosas de la vida finalmente pasarán; pero cuando esto suceda, Dios seguirá estando allí.

La Palabra de Dios enseña que lo que se conoce de Dios es evidente para todos porque Él se dio a conocer en la conciencia interna de cada ser humano (ver Ro 1:19-21). Algún día, cada uno de nosotros comparecerá delante de Él para dar cuenta de su vida (ver Ro 14:12). Cuando rehusamos servir a Dios con nuestra vida, queriendo seguir nuestro propio camino, encontramos formas de tapar e ignorar ese instintivo conocimiento interno del Creador, que quiere hablarnos y guiarnos por el camino que debemos seguir.

Oír a Dios es vital para poder disfrutar de su plan eterno para nuestras vidas. Pero escucharlo es nuestra decisión; nadie más puede hacerlo por nosotros. Él no nos forzará a elegir su voluntad, pero hará todo lo posible para estimularnos a aceptar sus caminos.

Dios quiere participar hasta de los mínimos detalles de nuestra vida. Su Palabra dice que debemos reconocerlo en todos nuestros caminos, y Él enderezará nuestras sendas (ver Pr 3:6). Reconocer a Dios significa interesarnos en lo que Él piensa y pedirle su opinión.

Nunca dudes en presentar a Dios las cosas que consideras pequeñas o insignificantes; en definitiva, todo es pequeño para Dios. A veces actuamos como si pensáramos que abusaríamos de Él si le pidiéramos demasiada ayuda…

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