Crecimiento y desarrollo personal

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[PDF] El hogar cristiano, educación de los hijos

El hogar es el centro de toda actividad. La sociedad se compone de familias, y será lo que la hagan las cabezas de familia. Del corazón mana la vida; y el hogar es el corazón de la sociedad, de la iglesia y de la nación.

La elevación o la decadencia futura de la sociedad será determinada por los modales y la moralidad de la juventud que se va criando en derredor nuestro. Según se hayan educado los jóvenes y en la medida en que su carácter fue amoldado en la infancia por hábitos virtuosos, de dominio propio y temperancia, será su influencia sobre la sociedad.

Si se los deja sin instrucción ni control, y como resultado llegan a ser tercos, intemperantes en sus apetitos y pasiones, así será su influencia futura en lo que se refiere a amoldar la sociedad.

Las compañías que frecuenten los jóvenes ahora, los hábitos que adquieran y los principios que adopten indican cuál será el estado de la sociedad durante los años venideros.

El hogar debe ser hecho todo lo que la palabra implica. Debe ser un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos son cultivados en vez de ser estudiosamente reprimidos. Nuestra felicidad depende de que se cultive así el amor, la simpatía y la verdadera cortesía mutua.

El símbolo más dulce del cielo es un hogar presidido por el espíritu del Señor. Si se cumple la voluntad de Dios, los esposos se respetarán mutuamente y cultivarán el amor y la confianza.

Es importante enseñar a los hijos la ley de DIOS

Todo hogar cristiano debe tener reglas; y los padres deben, por sus palabras y su conducta el uno hacia el otro, dar a los hijos un ejemplo vivo y precioso de lo que desean verlos llegar a ser. Debe manifestarse pureza en la conversación y debe practicarse constantemente la verdadera cortesía cristiana.

Enseñemos a los niños y jóvenes a respetarse a sí mismos, a ser fieles a Dios y a los buenos principios; enseñémosles a respetar y obedecer la ley de Dios. Estos principios regirán entonces su vida y los pondrán en práctica en sus relaciones con los demás. Crearán una atmósfera pura, que ejerza una influencia tendiente a alentar a las almas débiles en la senda hacia arriba que conduce a la santidad y al cielo

13 lecciones bíblicas para jóvenes

«Porque los amamos», un libro muy acertado, a la hora de guiar a nuestros jóvenes, por el camino cristiano.

Salir con alguien en una cita puede ser una experiencia emocionante y gratificante. Da la oportunidad de conocer las intenciones de la otra persona. Puede permitir que la amistad se desarrolle y madure. Puede dar la oportunidad de encontrar a alguien que se preocupe y cuide de ti.

Pasar el tiempo con la persona correcta por la razón correcta puede ser una bendición maravillosa y satisfactoria. Tu mundo puede cobrar vida con un nuevo significado al compartirlo con alguien que te respeta a ti y a los valores morales Divinos.

Al igual que en cualquier actividad en la vida, el objetivo más importante de salir con alguien debe ser el agradar y el honrar a Dios. Tu placer y diversión personal debería pasar a segundo término y darle prioridad a honrar y agradar a Dios.

La persona que sea capaz de enfocar sus citas desde esta perspectiva, pondrá reglas adecuadas, comunicándolas claramente a los prospectos y se conducirá de acuerdo con esas normas.

En la cultura superficial del mundo, los jóvenes y niños son presionados a una edad muy tierna a tener novio/a. Los programas de la televisión, las revistas y la presión de los amigos promueven este tipo de relación.

Pronto comienzan los toques, las caricias y otras acciones que arruinan el dominio propio de los niños y jóvenes y les llevan hacia el pecado. Los niños y jóvenes que no tienen «novios» a veces son vistos como «nerds» o fuera de moda.

Como cristianos tenemos un estándar moral que proviene de Dios y que se encuentra en el Nuevo Testamento, en base a ello debemos establecer las normas familiares y personales para las citas.

PDF, El Tesoro de David, estudio de los salmos

Es de temer que los salmos a día de hoy no son tan valorados como lo fueron en la iglesia primitiva. Hubo épocas en las que los salmos, no tan sólo eran repetidos diariamente en todas las iglesias, sino que eran tan universalmente conocidos y cantados que incluso los iletrados los conocían, a pesar de no poder leer las letras que estaban escritas.

Otras costumbres y prácticas de tales épocas es mejor haberlas olvidado, pero ésta en particular, merece ser recordada con honor. Jerónimo, nos cuenta que en su época el labrador cantaba ¡Aleluyas! mientras araba; que el segador sudoroso se refrescaba con los Salmos; y que el vendimiador, podando vides con su gancho curvo, recitaba estrofas de David. Dice que en su tierra, los salmos eran las baladas de los cristianos. ¿Y acaso podían haber encontrado otras mejores? Eran las canciones de amor del pueblo de Dios ¿Y cuáles podían resultarles más puras y celestiales?

Estos cánticos sagrados expresan todos los sentimientos santos. Resultan apropiados tanto para la infancia como para la vejez; proporcionan máximas aplicables y consejos precisos para los albores y progresos de vida, tanto como consignas necesarias ante las puertas de la muerte. Ya sea en la batalla del día a día o en el reposo del Sabbath; en la sala de espera de un hospital o el salón de banquetes de una lujosa mansión; en la iglesia; en el oratorio; y sí, hasta en el mismísimo cielo, puede uno entrar sin avergonzarse, cantando salmos.

En esta época turbulenta, si los creyentes se familiarizaran más con el Libro de los Salmos, les sería de mucho provecho espiritual. Contiene una armadura completa para enfrentar las batallas de la vida y una provisionada despensa para suplir las necesidades de la vida. En él hallamos tanto deleite como provecho, tanto consuelo como instrucción. Para cada situación, hay un Salmo que adecuado y enriquecedor.

Los Salmos proporcionan gemidos penitentes al niño en la gracia62 y al santo perfeccionado63 cantos triunfales. Su amplio espectro de experiencia abarca desde las mismas fauces del infierno hasta las puertas del cielo. Aquellos quienes están familiarizados con los caminos del país de los Salmos, saben que es tierra en la que fluye leche y miel, y están encantados de viajar allí.

PDF, El Poder de Atar y Desatar

Uno de los grandes propósitos por los cuales Dios creó a la humanidad, fue para llevar a cabo su voluntad en la tierra. Él está buscando hombres y mujeres como usted, que crean en el poder que Él nos ha dado para hacer que las cosas que establecemos en lo espiritual, se cumplan en lo natural.

Desde que Dios creó al hombre, siempre ha tenido el propósito de tener una relación cercana con él. Dice la Palabra que, en el principio, Dios se paseaba por el huerto del Edén y hablaba con Adán (mantenían una comunicación diaria). Aún hoy, el anhelo de Dios sigue siendo el tener esa comunión con el hombre cada día.

En primer lugar, Dios creó al hombre con un espíritu, el cual salió de la misma esencia de Dios. De manera que, la raza humana gobernara en el mundo físico aquí en la tierra. Dios le dio al hombre un cuerpo físico manifestado en dos sexos: masculino y femenino.

El hombre es el único que tiene derecho legal sobre la tierra. Si alguien no tiene cuerpo y alma, su permanencia y acciones son ilegales. Por esta misma razón, es que Dios no podía venir a la tierra sin un cuerpo físico. Pues, Él mismo lo había establecido así, en su Palabra.

Desde el principio, Dios estableció, en su Palabra, que el único con derecho legal para gobernar, señorear y actuar aquí en la tierra es el hombre, con su cuerpo físico.

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; y éstas se desarrollan por medio de la comunión íntima con Él. Dios creó al hombre para que llevase a cabo su voluntad en la tierra y la gobernara; y para eso le dio una voluntad propia y un cuerpo físico. Dios no hace nada que vaya en contra de su Palabra.

Dios quiere hacer su voluntad por medio de nosotros, los seres humanos; y para ello, necesita nuestro cuerpo y nuestra voluntad. Es importante establecer claramente, que para hacer efectiva una declaración, ésta debe contener palabras ordenadas por Dios.

PDF, la Oración, Ellen G. White

Las Sagradas Escrituras nos aconsejan: “Orad sin cesar”. Esto no significa
que hemos de pasar todo el día de rodillas en oración formal. Sí significa que debemos vivir y servir a nuestro Señor en la atmósfera de la oración.

La oración es el canal de comunicación entre nosotros y Dios. Dios nos habla por medio de su Palabra, nosotros le respondemos por medio de la oración, y él siempre nos escucha. No podemos cansarlo o abrumarlo con las palabras de nuestro corazón.

Vivimos en tiempos difíciles. Los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor exigen que cada seguidor de Cristo mantenga fervientemente su relación con Dios. Para fortalecer esta relación y satisfacer nuestras necesidades emocionales y espirituales, debemos aprender el poder de la oración. Como los discípulos de antaño, debemos rogarle al Señor: “Enséñanos a orar”.

Somos reconfortados al saber que Dios está dispuesto y listo para escuchar y responder nuestras sinceras plegarias sin importar las circunstancias. Él es un Padre amante que se interesa cuando las cosas van bien y cuando las vicisitudes de la vida nos propinan los golpes más devastadores. Cuando el clamor de nuestro corazón es ¿Dónde estás, Dios?, él se encuentra a la distancia de una oración.

Alguien ha dicho que se logran más cosas por la oración que lo que el mundo se imagina. Esto se aplica especialmente a la iglesia. “La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra”.

PDF, Como caminar con el poder sobrenatural de DIOS

Esta es una verdad inmutable. La mente humana no siempre conoce todo lo que hay en el hombre; esto sólo puede ser conocido por el espíritu del hombre. Asimismo la única fuente que puede revelar a Dios es el Espíritu de Dios, administrador de la gracia de Jesús en la tierra.

Es sorprendente ver cristianos usando la filosofía, psicología y psiquiatría para encontrar soluciones a sus problemas. Muchas de esas fuentes tienen la real intención de ayudar a la gente, pero carecen del poder para cambiar al ser humano y transformarlo. Por lo tanto, no tiene valor alguno usar términos bíblicos aplicando métodos mundanos.

No hay medios científicos, psiquiátricos, psicológicos, naturales o filosóficos que descubran esas verdades. Si no aceptamos el concepto de revelación divina, nunca vamos a entender completamente estas verdades y permaneceremos viviendo en confusión y mentira. Los científicos y estudiosos sólo usan los procesos mentales y la recolección sistemática de información que ingresa por los sentidos naturales.

Dentro de un ambiente tan limitado, no tienen más remedio que negar a Dios, porque el conocimiento que manejan no lo admite; es más, ni siquiera saben de dónde procede el conocimiento. Creen que la materia se creó sola. El conocimiento sensorial es su única fuente de sabiduría; pero esa fuente no puede explicar el origen de la creación, ni el principio de la materia, ni ofrece respuestas válidas a los grandes «por qué» de la humanidad.

Los científicos han desarrollado diversas teorías sobre el origen de la vida y la naturaleza de Dios. Ellos han escrito enormes y cuantiosos volúmenes al respecto, pero todos giran alrededor de la misma fuente llena de restricciones, que es abastecida por los sentidos, el razonamiento y las limitaciones de un ser que no reconoce a su Creador.

La educación formal ha contribuido a destruir la fe de millones de jóvenes que fueron reclutados y entrenados para reconocer y aceptar sólo aquello que pueden ver, oír, sentir, descifrar y explicar con sus sentidos físicos e intelecto.

Juan Bunyan, El progreso del peregrino, PDF

Al sacar a luz una nueva edición de EL PEREGRINO, creemos innecesario describir los méritos y hacer el elogio de un libro inmortalizado ya por el juicio de dos siglos y por la admiración de millones de lectores. En opinión de muchos críticos y pensadores, la alegoría de Bunyan es el libro religioso más grande que se ha escrito en el mundo después de la Biblia, en la cual encontró el autor inglés la inspiración que guio su pluma.

Como libro de edificación espiritual EL PEREGRINO contiene un caudal de enseñanzas y estímulos que lo hace de inestimable valor para cuantos han emprendido la carrera celeste. Como literatura, pocos pueden igualarle en la sencillez y naturalidad del estilo, en el interés de su argumento y en la admirable descripción de personajes, arrancados a la viviente realidad.

En dos ediciones anteriores a la que ahora se ofrece al público, han sido incluidas las traducciones métricas de los prólogos en verso que Bunyan escribió en defensa de su obra, así como varios cánticos que el autor puso en boca de sus personajes, las que, hechas por el conocido pastor y poeta evangélico Don Carlos Araujo, que ahora goza del descanso y de las glorias de la Ciudad Celestial, han servido para completar esta versión española de la célebre obra. Los que la conocen en el original podrán juzgar del acierto y fidelidad con que se han hecho tales versiones.

JUAN BUNYAN, hijo de un calderero, nació en Elstow, cerca de Bedford, el año 1628, en una época en la cual prevalecían las malas costumbres por todo el país de Inglaterra. Su educación fue la que los pobres podían dar a sus hijos en aquellos días. Asistió a la escuela primaria, y aprendió a leer y escribir; pero era un muchacho desaplicado, y muy pocos de su edad le aventajaban en maldecir, jurar, mentir y blasfemar.

Joyce Meyer, Cómo oír a Dios, PDF

El mundo hace que nos resulte relativamente fácil llenarnos los oídos con toda clase dé cosas que ahogan la voz de Dios y lo alejan a Él, relegándolo más y más a un lugar secundario en nuestras vidas. Sin embargo, a cada persona le llegará un día en que lo único que le quede será Dios. Todas las otras cosas de la vida finalmente pasarán; pero cuando esto suceda, Dios seguirá estando allí.

La Palabra de Dios enseña que lo que se conoce de Dios es evidente para todos porque Él se dio a conocer en la conciencia interna de cada ser humano (ver Ro 1:19-21). Algún día, cada uno de nosotros comparecerá delante de Él para dar cuenta de su vida (ver Ro 14:12). Cuando rehusamos servir a Dios con nuestra vida, queriendo seguir nuestro propio camino, encontramos formas de tapar e ignorar ese instintivo conocimiento interno del Creador, que quiere hablarnos y guiarnos por el camino que debemos seguir.

Oír a Dios es vital para poder disfrutar de su plan eterno para nuestras vidas. Pero escucharlo es nuestra decisión; nadie más puede hacerlo por nosotros. Él no nos forzará a elegir su voluntad, pero hará todo lo posible para estimularnos a aceptar sus caminos.

Dios quiere participar hasta de los mínimos detalles de nuestra vida. Su Palabra dice que debemos reconocerlo en todos nuestros caminos, y Él enderezará nuestras sendas (ver Pr 3:6). Reconocer a Dios significa interesarnos en lo que Él piensa y pedirle su opinión.

Nunca dudes en presentar a Dios las cosas que consideras pequeñas o insignificantes; en definitiva, todo es pequeño para Dios. A veces actuamos como si pensáramos que abusaríamos de Él si le pidiéramos demasiada ayuda…

Sopa de pollo para el alma de la mujer, PDF

Todas las mujeres pasan en su vida por épocas en las que son objeto de muchas exigencias: familia, trabajo, esposo, ex-esposo, hijos, hijastros, padres. Es importante, incluso necesario, tomar distancia y evaluar de nuevo las propias prioridades. Pues sólo si alimentamos a nuestra alma podemos alimentar a otro y cuidar de él.

En ocasiones, debemos decir: «¡Detente! ¡Escúchame! Tengo algo que contarte». Así pues, ofrecemos Sopa de Pollo para el Alma de la Mujer directamente de nuestros corazones al de los lectores. Deseamos que quien lea este libro experimente los milagros del amor y de la inspiración. Deseamos que llegue a su corazón y conmueva a su espíritu.

Max Lucado, Un amor que puedes compartir, PDF

El amor de Dios no depende de tu amor. La cantidad de tu amor no hace que el suyo aumente. Tu falta de amor no hace que disminuya. Tu bondad no eleva su amor, ni tu debilidad lo diluye. Dios nos dice lo mismo que Moisés le dijo a Israel:

No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido,pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó. (Dt 7.7–8)

Dios te ama simplemente porque así lo ha decidido. Te ama cuando no te sientes digno de que te amen. Te ama cuando nadie más lo hace. Puede que otros te abandonen, se divorcien de ti y te ignoren, pero Dios te amará. Siempre. Pase lo que pase. Esto es lo que Él siente: «Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada,amada» (Ro 9.25).

Nuestro trabajo es permanecer en nuestro sitio. Cuanto más cerca estemos a Jesús, mejor fluirá su amor en nosotros. Y ¡vaya amor! Paciente. Bondadoso. No envidioso. No es rudo. No es orgulloso.

Los predicadores son culpables de haber saltado el primer paso. Les dicen a Sus iglesias: «¡Amaos los unos a los otros!» «Sean pacientes, amables, perdonen», animan a la gente. Pero instruir a la gente a amar sin antes explicarles que son amados, es como expedir un cheque sin haber depositado dinero en la cuenta. Entonces no es de extrañar que haya tantas relaciones «sobregiradas». Los corazones no tienen suficiente amor.

El secreto de amar es vivir siendo amado. Este es el primer paso que olvidamos en nuestras relaciones. ¿Recuerdas la oración de Pablo? «Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones… cimentados en amor» (Ef. 3.17). Al igual que los árboles sacan sus nutrientes de la tierra, nosotros las obtenemos del Padre. Pero ¿Qué pasa si el árbol no tiene contacto con la tierra?

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