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Fuerza para vencer, PDF, Jesús es todo

El joven cristiano no puede ser feliz porque no entiende quién es Jesús, qué ha hecho por nosotros, ni cómo podemos caminar con Él. El joven sabe todas las cosas que debe y no debe hacer, pero no puede cumplir con los estándares que sabe.

Nunca deberíamos olvidar que es posible cumplir las normas sin amar a Jesus, pero que es imposible amar a Cristo y no obedecer sus normas. Si el ser humano amara a Jesus con todo su corazón, sería incapaz de hacer algo que lastimara a su Redentor.

Algunos de nosotros vamos a la iglesia porque nos encanta, porque la doctrina nos ha convencido, porque el pastor nos ha hecho una invitación que no podemos rechazar. Pero no es porque amemos a Jesús lo suficiente como para decir: No puedo vivir sin ti.

El enemigo hará todo lo que pueda para que la naturaleza pecaminosa venga y nos empuje al pecado. El blanco al cual apunta es nuestra mente porque ella constituye y representa nuestra voluntad.

El territorio de nuestra mente es el campo de batalla. Si conquista nuestras mentes, conquistará nuestras vidas por eso hará todo lo posible e imposible por conseguirlo, usando drogas, alcohol, tabaco, sexo, teorías, filosofías.

Existen muchas variedades de tentaciones. En realidad Satanás tiene una fábrica en la que prepara tentaciones personalizadas. Cada una está especialmente diseñada para cada individuo, el enemigo conoce muy bien el lado débil de cada ser humano.

Para uno puede ser el alcohol para otro la envidia, para otros las drogas, para otros la deformacin del sexo, En fin, nuestra lucha es contra un ser inteligente.

El enemigo conoce nuestros orígenes, el ambiente en el que crecimos, el legado que recibimos de nuestros padres, hará cualquier cosa para engañarnos, se esconderá detrás de la música sexy, detrás de una mujer hermosa, detrás de un joven maravilloso, detrás de un teoría fascinante.

El dolor que sentimos en nuestro corazón mientras caminamos por el camino equivocado es la voz del Espíritu Santo. Pero si lo ignoramos, el dolor irá disminuyendo gradualmente, hasta que dejemos de ser sensibles. Entonces no habrá más dolor. Ya no soy sensible. Esto es lo que la Biblia llama un pecado contra el Espíritu Santo.

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