Las llaves para el crecimiento espiritual

El crecimiento espiritual nada tiene que ver con el tiempo. No se mide crecimiento espiritual por el calendario. Es posible que una persona sea cristiana durante medio siglo y aún permanecer un
bebé espiritual.

El crecimiento espiritual nada tiene que ver con el conocimiento. Una persona puede conocer muchos hechos, que haya muchas informaciones, pero eso no es tener madurez espiritual. A no ser que el conocimiento resulte en su conformidad con Cristo, él será inútil. Para tener valor, este conocimiento tiene que transformar la vida.

El crecimiento espiritual nada tiene que ver con actividad. Algunas personas piensan que los creyentes maduros son aquellos que están siempre ocupados. Pero la ocupación en el trabajo de la iglesia no resulta en madurez cristiana, y ni la sustituye. Puede hasta ser un obstáculo a lo que es realmente vital e importante en la vida del creyente.

En el capítulo siete de Mateo, leemos sobre un grupo que clamaba por aceptación de la parte de Cristo basado en obras maravillosas. Pero Él los lanzará fuera. Ocupación no resulta en salvación menos aún en madurez.

El crecimiento espiritual nada tiene que ver con prosperidad. Algunas personas dicen: «Vea sólo como Dios me ha bendecido. Tengo dinero, una casa maravillosa, un buen coche y un empleo seguro. Dios me ha bendecido porque yo lo he honrado.» No acredite en eso. Dios puede haber permitido que usted tuviera éxito o hasta usted aún puede haber forzado la situación pero eso no es señal de crecimiento espiritual.

Otra razón por la cual decimos que la Biblia vive es debido a su actualidad. ¿Usted ya ojeó sus viejos libros de escuela? La mayoría está desactualizada. La ciencia continúa haciendo nuevos descubrimientos y nuevos libros son producidos, sin embargo, la Biblia jamás se hace vieja. Otra forma por la cual la Biblia vive es que ella discierne los corazones; posee una percepción interior sorprendente.

La Biblia es una espada afilada de dos filos que discierne los pensamientos y los propósitos del corazón (Hebreos 4:12). Revela exactamente aquello que soy. Y por eso aquellos que desean permanecer en el error no la leen. Ella los descubre. Estas son algunas de las razones por las cuáles decimos que la Palabra de Dios es viva en sí misma.

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