El poder asociado con la Palabra de Dios y el Espíritu Santo es el poder que nos lleva a la presencia manifiesta de Dios. En este libro encontrará esta frase una y otra vez. Es una expresión que resulta desconocida para la mayoría de cristianos, pero lo cierto es que debemos acudir a la presencia de Dios.

Dios no es un Dios ausente; no es “Alguien que está allá arriba y a quien le gusto”. El gran deleite de nuestro Padre celestial es tener comunión con los redimidos.

El propósito de nuestra redención fue devolvernos a la comunión dulce y maravillosa con el Padre. La salvación no consiste solo en ir al cielo. Sin duda que ese es nuestro destino, pero nuestra salvación nos ha permitido tener una relación con Dios que es íntima y personal en el momento presente.

¿Cuántos creyentes han experimentado de verdad la presencia de Dios? ¿Cuántos han sentido su aliento sobre ellos cuando se le acercan con
temor reverente?

Conocer a Dios de esta manera es la gran bendición del creyente. En nuestra generación hay muchas personas atrapadas en la política y en las inquietudes sociales. Esto no es malo, pero hay algo mucho mejor: nuestra comunión con Dios.

Cristiano quiere decir mantener una relación con DIOS

Todo lo que hagamos debe fluir de quiénes somos. Somos cristianos, lo cual quiere decir que mantenemos una relación impresionante con el Dios de la Creación.

Hay algunas personas que creen una parte de la Biblia, pero no creen otras. Dicen que los pasajes que les inspiran son inspirados; y si no les inspiran, no son más que historia y tradiciones.

Lo que Dios nos ha dado es único, la Palabra manifiesta del Dios vivo, y que cuando asimilamos su significado y sabemos qué es lo que Dios nos da, tiene el poder de matar a quienes se resisten a ella y el poder de vivificar a los que creen.