En la primera parte del siglo xx , el CI (cociente de inteligencia) se convirtió en la gran novedad. La inteligencia intelectual o racional es lo que usamos para resolver problemas lógicos o estratégicos.

¿Cuál es el significado de mi vida? ¿Por qué debo seguir adelante cuando me siento cansado o deprimido o frustrado? ¿Qué hace que todo esto valga la pena? Nos empuja y ciertamente define un deseo específicamente humano de hallar sentido y valor a lo que hacemos y experimentamos.

Deseamos ver nuestras vidas en un contexto más amplio y significativo, se trate de una familia, la comunidad, un club de fútbol, el trabajo de nuestra vida, nuestro marco religioso o el mismo universo.

Deseamos algo a que podamos aspirar, algo que nos lleve más allá de nosotros mismos y del presente, algo que nos proporcione valor a nosotros mismos y a lo que hacemos.

Algunos antropólogos y neurobiólogos entienden que este deseo de significado y el valor evolutivo que confiere es lo que hizo bajar a los hombres de los árboles hace dos millones de años.

La necesidad de que las cosas tuvieran sentido, dicen, dio paso a la imaginación simbólica, a la evolución del lenguaje y al extraordinario crecimiento del cerebro humano.

La mayor preocupación de la gente actual es el sentido de las corsas. Muchos escritores afirman que la necesidad de encontrar sentido es la crisis central de nuestro tiempo.

Hay muchos que hoy han alcanzado un nivel sin precedentes de bienestar material, pero sienten que quieren más. Muchos hablan de un vacío aquí, señalándose el estómago. Ese más que les llenaría el vacío rara vez tiene que ver con la religión. Ciertamente, la mayoría de la gente que busca una realización espiritual no ve que sus anhelos guarden relación alguna con la religión.

La religión convencional es un conjunto externamente impuesto de reglas y creencias. Es jerárquica y proviene de sacerdotes, profetas y textos sagrados; se absorbe a través de la familia y la tradición. La ÍES, tal como la describe este libro, es una capacidad interna e innata del cerebro y la psiquis humanas que extrae sus recursos más profundos del meollo del mismo universo.

Es una prestación desarrollada a lo largo de millones de años que permite al cerebro encontrar y usar significados en la solución de los problemas. Tenemos que usar nuestra ÍES innata para forjar nuevos rumbos, para encontrar alguna sana expresión de significado, algo que nos emocione y nos guíe desde nuestro interior.