De camino a casa luego de una conferencia, el auto de Don Piper fue aplastado por un camión que se cruzó de carril. Los paramédicos lo declararon muerto al instante. Mientras su cuerpo yacía inerte entre los hierros retorcidos de su auto, Piper vivió las glorias del cielo, maravillado ante su belleza y la música.

Noventa minutos después del accidente, mientras un ministro oraba por él Piper volvió milagrosamente a la vida en la tierra con solo el recuerdo de la inexpresable dicha celestial. Su fe en Dios fue puesta a prueba severamente durante su incierta y dolorosa recuperación. Ahora comparte con usted esta historia que le cambió la vida.

90 minutos en el cielo ofrece un vistazo de una dimensión muy real de la realidad de Dios. Alienta a quienes se recuperan de graves lesiones y a quienes están en duelo por la pérdida de un ser querido. La experiencia cambió la vida de Piper y también cambiará la suya.

Fallecí el 18 de enero de 1989. Los paramédicos llegaron en minutos al lugar del accidente. No encontraron pulso y me declararon muerto. Me cubrieron con una lona para que los curiosos no me estuvieran mirando mientras atendían a los demás heridos. No tenía conciencia alguna de los paramédicos ni de nadie más.

Inmediatamente después de morir, fui derecho al cielo. Mientras estaba en el cielo llegó un predicador bautista a la escena del accidente. Aunque sabía que yo estaba muerto, se acercó a mi cuerpo sin vida y oró por mí. A pesar de las burlas de los Técnicos de Emergencia Médica, se negó a dejar de orar.

Al menos noventa minutos después de que los médicos me declararan muerto, Dios respondió a las oraciones de ese hombre. Regresé a la tierra. Esta es mi historia…