Libro, 500 ideas para el ministerio juvenil, PDF

Es pecado aburrir a los jóvenes con el evangelio de Jesucristo. El evangelio es la verdad más emocionante del universo. Dios, ¡sí Dios!, quiere relacionarse con nosotros de manera personal, llenarnos del poder de su presencia y marcar una diferencia por medio de nosotros. ¿Cómo podría ser aburrido eso? Los aburridos hemos sido nosotros, que hemos encerrado a Dios en una doctrina o en una experiencia de fin de semana.

Nuestra misión como líderes de la nueva generación es comunicar las buenas nuevas del evangelio de una forma relevante, y eso no puede hacerse si nos limitamos a usar las mismas tradiciones de siempre y los mismos formatos que funcionan para alcanzar y discipular a los adultos.

Los jóvenes y adolescentes de esta generación viven en un mundo muy diferente al de sus padres, un mundo multimedia, visual, interactivo, informático, pluralista, lleno de posibilidades, entretenimiento y elementos tecnológicos. El evangelio de Cristo es siempre el mismo, pero la manera de comunicarlo debe responder a las
características contextuales.

Jesús usó historias que eran inteligibles para su público, Pablo citó a los poetas seculares de su generación e incluso utilizó un altar pagano para hacer relevante su mensaje a quienes lo escuchaban. Debemos usar lo que tenemos a nuestra disposición para comunicar a Cristo a esta generación de un modo real, emocionante y radical.

Nuestro Dios es el creador del universo. No un creador o el creador de algo en particular. Sino el creador de todo. De lo que vemos y lo que no vemos. De lo enorme y de lo diminuto. De lo que está en los mares, de lo que está en la tierra y de lo que está en el cielo, y no solo el cielo que vemos.

Él es el creador de las galaxias y las megas galaxias. Por eso estoy convencido de que una de las notas sobresalientes de los hijos de Dios debería ser el vislumbre de nuestra creatividad. Todos conocemos el famoso dicho: «Dime con quién andas y te diré quién eres».

Dios no solo es el creador, sino que desde el comienzo nos dio libertad creativa. ¿Cuál fue la primera orden que le dio a Adán? Fácil: ponerles nombre a los animales. ¿Curioso no? La primera orden de Dios dada al ser humano fue que usara su creatividad. Saltamos las páginas de la revelación escrita, y nos encontramos a Jesús diciéndonos que nuestra tarea es hacer discípulos, y eso nos entusiasma.

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