¿Los buenos directivos están más preocupados por lograr los objetivos establecidos o por liderar a los trabajadores que supervisan?

Los buenos directivos saben que, a fin de lograr estas metas, deben ser verdaderos líderes que guíen, motiven, instruyan y se preocupen por sus socios.

El objetivo de todos aquellos que aspiran a triunfar en su trabajo debería ser equilibrar las habilidades entre liderazgo y dirección.

Es importante examinar el equilibrio entre lo que nosotros hacemos y lo que mandamos hacer a los demás. ¿Cómo podemos identificar y
aprovechar nuestro estilo de liderazgo para actuar lo mejor posible a fin de lograr los mejores resultados para nosotros y nuestra empresa?

Nuestra manera de ver a los demás y las suposiciones que nos hacemos sobre las personas y el mundo que nos rodea configuran nuestra realidad y el entorno en el que trabajamos. En este libro vamos a examinar las lecciones que hemos aprendido sobre liderazgo y las creencias que nos formamos a raíz de estas experiencias.

El mundo está en constante cambio y requiere que aquellas personas en posiciones de liderazgo y dirección asuman papeles y responsabilidades cambiantes todo el tiempo. Tanto si vivimos en Europa, en África, en América o en países de la costa del Pacífico, la competencia exige continuamente que hallemos maneras mejores, más eficaces, más productivas y más provechosas de fabricar productos y proporcionar servicios.

Debemos ser creativos, crear una visión compartida y comunicarla eficazmente a nuestros compañeros de trabajo. Debemos alentar a nuestros trabajadores a salir de la casilla creada por las descripciones laborales y el enfoque minimalista hacia el mundo laboral para que nuestras empresas crezcan y prosperen en el mundo actual.

Prologo del libro como ser un buen líder, Dale Carnegie