El ser es un concepto evidente por sí mismo. En todo conocimiento, en todo enunciado, en todo comportamiento respecto de un ente, en todo comportarse respecto de sí mismo, se hace uso del ser, y esta expresión resulta comprensible sin más. Cualquiera comprende: el cielo es azul; soy feliz ,y otras cosas semejantes. Sin embargo, esta comprensibilidad de termino medio no hace más que demostrar una incomprensibilidad.

Esta incomprensibilidad pone de manifiesto que en todo comportarse y habérselas respecto del ente en cuanto ente,subyace a priori un enigma. El hecho de que ya siempre vivamos en una comprensión del ser y que, al mismo tiempo, el sentido del ser esté envuelto en oscuridad, demuestra la principal necesidad de repetir la pregunta por el sentido del ser.

La apelación a lo obvio en el ámbito de los conceptos filosóficos fundamentales, y sobre todo con respecto al concepto de ser, es un dudoso procedimiento, si es verdad que lo obvio y sólo lo obvio, los secretos juicios de la razón común, debe ser y continuar siendo el tema expreso de la analítica.

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