Si usted es como la mayoría de las personas, que está abrumado con demasiadas cosas por hacer y muy poco tiempo disponible. Mientras lucha por ponerse al día, no dejan de surgir, nuevas tareas y responsabilidades.

Por esta razón, y quizá más que nunca, su capacidad para seleccionar la tarea más importante en cada momento y después su capacidad para empezar esa tarea y terminarla pronto y bien, tendrán probablemente mayor impacto en su éxito que cualquier otra habilidad que pueda desarrollar.

Una persona promedio que desarrolla el hábito de establecer claras prioridades y completar rápidamente tareas importantes superará a un genio que habla mucho y hace planes maravillosos pero consigue hacer muy poco.

Durante muchos años se ha dicho que si lo primero que hace cada mañana es tragarse un sapo vivo, podrá continuar el día con la satisfacción de saber que lo peor que podía haberle sucedido probablemente ya ha pasado.


Su “sapo” es su tarea mayor y más importante, la que probablemente postergue si no hace inmediatamente algo al respecto. También es precisamente la tarea que puede tener el mayor impacto en su vida en este momento.

También se ha dicho que “si tiene que tragarse dos sapos, tráguese primero el más feo”. Este es otro modo de decir que si tiene delante dos tareas importantes, empiece por la mayor, la más dura y la más importante.

Disciplinese para empezar inmediatamente y luego perseverar hasta que
haya completado la tarea antes de pasar a otra cosa.

Plantéeselo como un “test”. Considérelo un desafío personal. Resista la tentación de empezar por la tarea más fácil. Recuerde continuamente que una de las decisiones más importantes que tiene que tomar cada día es la elección de lo que hará inmediatamente, y de lo que hará después, si además
hace otra cosa.

Una observación final: “Si tiene que tragarse un sapo vivo, de muy poco sirve sentarse y contemplarlo mucho rato”.

La clave para alcanzar altos niveles de rendimiento y productividad es desarrollar el hábito perdurable de encarar su tarea principal como primera cosa cada mañana. Tiene que desarrollar la rutina de “tragarse ese sapo” antes de hacer cualquier otra cosa y sin ocupar demasiado tiempo en pensarlo.

Diversos estudios de hombres y mujeres que consiguen mejores remuneraciones y son promovidos con mayor rapidez demuestran que la cualidad de la “orientación a la acción” se destaca como la conducta más visible y coherente en todo lo que hacen. La gente exitosa y eficaz es la que se concentra directamente en sus tareas principales y luego se disciplina para trabajar resuelta y continuamente hasta que completa esas tareas.