Psicología en los negocios

El respeto propio es un antídoto seguro contra el sentimiento de temor, la timidez, sentido de inferioridad y otros sentimientos negativos que oprimen al comerciante cuando éste ha de tratar con algún “grande hombre”. Recuérdese que la personalidad de un hombre es meramente una máscara, y que detrás existe meramente un yo igual al suyo, ni más ni menos.

Es de gran importancia para el comerciante el cultivo del propio respeto. No queremos significar con esto que se haya de ser egotista, soberbio, imperioso, altivo, etc., pues todas estas cualidades son detrimentales. El respeto de sí mismo, por el contrario, manifiesta confianza propia, dignidad, valor e independencia.

Apréndase a mirar el mundo cara a cara, deséchese todo temor, y la impresión de que uno es humilde. Apréndase a creer en sí mismo y a respetarse a sí mismo. Que nuestro lema sea: “Puedo, quiero, me atrevo, obro”.

El porte y actitud de una persona, tienden a reaccionar sobre su actitud mental, y a impresionar asimismo a aquellos en cuya presencia se encuentra. Existe siempre una acción y reacción entre la mente y el cuerpo. Del propio modo que los estados mentales toman forma en acciones físicas, así éstas reaccionan sobre la mente e influyen estados mentales.

Que cada uno frunza el entrecejo continuamente, y se encontrará en cierto estado de irritación; pero que sonría, y se sentirá de buen talante. Compórtese uno como un hombre, y se sentirá tal hombre.