Hablar, escribir, escuchar, ¿ser oidor o buen lector? ¿tener la mente abierta o el corazón dispuesto? a nadie en la vida se puede obligar, si quieres conocimiento, lo tendrás, quieres vivir en esta vida como alguien que no sabe de dónde viene ni a donde va, también se respetara tu decisión, la vida es corta y las posibilidades se agotan con ella…

La mente despierta para la meditación

Tal vez la diferencia principal entre el budismo y las demás tradiciones religiosas del mundo radique en la presentación de su identidad central.

La existencia del alma o sí-mismo, que se afirma de diferentes maneras en el hinduismo, el judaismo, el cristianismo y el islam, no solo se niega firmemente en el budismo, sino que se identifica como la fuente de toda nuestra desdicha.

La senda budista es, fundamentalmente, un proceso de aprender a reconocer la inexistencia esencial del sí-mismo, al tiempo que se intenta ayudar a otros a reconocerlo de este modo.

El mero reconocimiento de la inexistencia de un sí-mismo central nos libera de nuestras dificultades. Debemos cultivar una mente profunda ahondando nuestra comprensión y fortaleciéndola a través de la contemplación y el estudio lógico.

Para que esta mente profunda se convierta en la mente omnisciente de un Buda capaz de dirigir eficazmente a otros en su camino a la iluminación, debe estar motivada por algo más que el deseo de alcanzar uno mismo la paz.