La mayor parte de nuestros problemas son problemas humanos y son los individuos cuya mente está cerrada, quienes nos dan los más
graves dolores de cabeza.

Que usted, lector amigo, goce del amor y del afecto de sus seres más queridos y cercanos, que tenga el dinero suficiente para vivir de la manera que más le agrade, que sus labores cotidianas sean interesantes y tengan éxito, que disfrute de popularidad personal, así como de la aprobación, la admiración y el respeto de las personas con quienes conviva, con quienes trabaje, o con las cuales esté vinculado en alguna forma.

Que se sienta bien tanto mental como emocionalmente, el que manifieste un apetente entusiasmo por la vida o que, por el contrario, se sienta muerto de miedo o simplemente hastiado de todo, depende de su capacidad para abrir las mentes cerradas, incluida la suya propia, y de qué tan bueno sea para persuadir a sus semejantes.

Durante los últimos diez años hemos concentrado nuestra atención en estudiar más a fondo la mente cerrada, con el propósito de elaborar actitudes mentales, reglas de trabajo y principios fundamentales científicamente válidos que puedan utilizarse con éxito en nuestros diarios esfuerzos por abrir las mentes de las personas con quienes convivimos y trabajamos.

En este libro, propongo la definición de una sencilla actitud mental fincada sobre la sólida roca de los deseos humanos, y que ha demostrado ser más efectiva como medio para abrir las mentes cerradas.

W .J. R.