Aumenta autoestima, Amor propio

Hubo una época en este planeta en que el hombre no sabía que si sembraba podía cosechar; cazaba, pescaba y comía frutos silvestres. Un día, por casualidad, un hombre sembró y descubrió que podía cosechar lo que había sembrado. Se inició así la era de la agricultura. Al hombre le gustó tanto sembrar y cosechar, una y otra vez, que siguió haciéndolo como actividad principal durante unos ocho mil años.

Hace más o menos trescientos años se produjo una gran revolución en el cerebro humano y surgió una nueva era en este planeta: la era industrial. Gracias a las máquinas utilizadas para el transporte y para la producción en gran escala, los conceptos de tiempo y espacio sufrieron una profunda reestructuración en el cerebro humano.

Hace más o menos treinta y cinco años, el hombre entró en la era de la información. Fue una nueva y profunda reestructuración en el proceso de supervivencia y de evolución de los seres humanos en este planeta.

La relación entre el yo, el tiempo y el espacio se acentuó, produciéndose una pérdida de conexión con el yo interior, una división del yo en dos partes: el que vive en el tiempo y en el espacio, y el interior, que trasciende esas dimensiones. La vida se ha vuelto más agitada y los niños tienen cada vez menos tiempo de serlo. El desarrollo ha dejado de ser orgánico para volverse artificial, bombardeado por informaciones electrónicas de todo tipo.