El arte de sobrevivir

Arthur Schopenhauer, un pesimista bendecido por el destino, afirmaba que la vida no era propiamente para saborearla, sino para soportarla y anularla, y la veía como algo que está mejor detrás que delante de nosotros. ¡Pero ciertamente, la vida de este gran filósofo no era en absoluto tan mala!

«Mientras somos jóvenes, se nos diga lo que se nos diga, pensamos en la vida como en algo infinito y tratamos el tiempo en consecuencia. Pero conforme nos hacemos mayores, tanto más economizamos nuestro tiempo. Pues a una edad tardía, cada día que pasa despierta una sensación semejante a la que siente un delincuente a quien lo llevan paso a paso ante el tribunal.

Desde el punto de vista de la juventud, la vida se presenta como un largo einterminable futuro; pero contemplada desde la vejez, no parece sino un pasado muy corto. Así, al principio, la vida se nos representa como cuando colocamos delante de nuestros ojos la lente del objetivo de unos prismáticos de ópera, y más tarde como cuando nos ponemos el ocular. Hay que haberse hecho viejo, es decir, haber vivido bastante tiempo, para darse cuenta de cuán corta es la vida.