Los gángsteres económicos son profesionales generosamente pagados que estafan billones de dólares a países de todo el mundo.

Canalizan el dinero del Banco Mundial, de la Agencia Internacional para el Desarrollo y de otras organizaciones internacionales de ayuda hacia las arcas de las grandes corporaciones y los bolsillos del puñado de familias ricas que controla los recursos naturales del planeta.

Entre sus instrumentos figuran los dictámenes financieros fraudulentos, las elecciones amañadas, los sobornos, las extorsiones, las trampas sexuales y el asesinato. Ese juego es tan antiguo como los imperios, pero adquiere nuevas y terroríficas dimensiones en nuestra era de la globalización. Yo lo sé bien, porque yo he sido un gángster económico.

Pero esto no es una novela. Es el relato real de mi vida. Otro editor más
valeroso, y no perteneciente a ninguna multinacional. Esta historia debe ser contada. Vivimos en una época de crisis terribles, y de oportunidades tremendas.

La historia de este particular gángster es la historia de cómo hemos llegado adonde estamos y por qué nos enfrentamos actualmente a una crisis que parece insuperable. Y hay que contarlo porque necesitamos entender nuestros errores del pasado si queremos hallamos en situación de aprovechar las oportunidades futuras.