En cosas simples o sencillas podemos encontrar valiosas enseñanzas; esta canción del chavo del ocho contiene un poderoso mensaje, a la VEJEZ debemos temerle; no a la que arruga la piel, si no a la que destruye el espíritu.

Si tu eres joven aún, joven aún, joven aún, mañana viejo serás, viejo serás, viejo serás, a menos que con afán, que con afán conserves, tus inquietudes y así nunca envejecerás.

Jóvenes hay de ochenta y tantos años,
y viejos hay que tienen dieciséis,
porque vejez no significa arrugas,
y juventud no implica candidez.

Si tu eres joven aún, joven aún, joven aún, mañana viejo serás, viejo serás, viejo serás, a menos que con afán, que con afán conserves, tus inquietudes y así nunca envejecerás.

Un joven es aquel que vive limpio,
con un ideal y metas que alcanzar;
anciano es quien pierde la pureza,
anciano es quien deja de estudiar.

Si tu eres joven aún, joven aún, joven aún, mañana viejo serás, viejo serás, viejo serás, a menos que con afán, que con afán conserves, tus inquietudes y así nunca envejecerás.

Los viejos no resisten los fracasos,
no pueden ya volver a comenzar;
el joven que tropieza en el camino,
con prontitud se vuelve a levantar.

Si tu eres joven aún, joven aún, joven aún, mañana viejo serás, viejo serás, viejo serás, a menos que con afán, que con afán conserves, tus inquietudes y así nunca envejecerás.